• Agosto 2015
  • PRENSA NUVIPA

El pasado 4 de agosto, 35.000 cristianos marcharon hasta el centro de la ciudad de Caracas, en un evento convocado en tan solo 10 días, sin los grandes avisos en televisión, sin radio, sin prensa, solo utilizando la comunicación informal entre cristianos, y el pùlpito como medios de comunicación.

Nadie mas en Venezuela que la iglesia de Cristo, tiene esa capacidad de convocatoria, ese espíritu de cuerpo, y esa velocidad de movilización, para que su gente compre su franela, su gorra, elabore banderas y pancartas, lleve su propia botella de agua, y marche, sin que tengan que pasarle lista de asistencia, o sin que haya comisarios políticos revisando quien vino y quien no, quien se va temprano y quien se queda.

A un partido del estatus, una marcha como esta, le hubiera costado alquilar 614 autobuses (15 millones de Bs) alquilar 3 camiones con sonido ( 600.000 Bs) suministrar 2 botellas de agua por persona (770.000 Bs), 2 naranjas por persona (840.000 Bs), 1 gorra (12.000.000 Bs), 1 franela (24.000.000 Bs), y un aliciente de 500 bolívares para cada uno, para que marcharan VOLUNTARIAMENTE (17.500.000 Bs). En otras palabras, nuestra gente dejó ante la presencia del Señor una ofrenda de mas de 70 millones de bolívares, además de los efectos espirituales, políticos, personales y congregacionales que trajo la marcha.

Dónde primero se enteraron de la marcha fue en Miraflores, (ALARMA) cómo ningún organismo de seguridad de Estado previó un tsunami de gente de este tamaño en el centro de la ciudad, en un día laboral, en vacaciones. Y después de tener los permisos en regla, pretendieron suspenderla, solo para encontrarse de frente con unos ministros del evangelio apóstoles, pastores, profetas, que estaban dispuestos a que los molieran a palos, antes que rendir los postulados de la Palabra, la integridad de la familia, los derechos de los niños y el estilo de vida de los cristianos, ante los caprichos de unos políticos sin escrúpulos, de ambos bandos, que por pescar algunos votos, están dispuestos a complacer a un pequeño grupo de personas que se hacen llamar gays, que quieren imponer su voluntad, torciendo las leyes de la nación a su capricho y conveniencia.

El segundo efecto, que realmente fue el primero, se trató de la fraternidad avivada entre ministros de las mas diversas posturas y costumbres entre el cristianismo, quienes a la hora de ver el ataque organizado que se ha levantado contra la iglesia, dejaron de lado sus interpretaciones y posturas personales, para unirse como un solo cuerpo y guiar a la feligresía de sus congregaciones, a la defensa de la fe. Sin duda alguna hay fiesta en los cielos y se derrama poder de Dios en la tierra con esta demostración de amor y madurez de nuestro liderazgo.

El tercer efecto fue político, mas de 20 diputados confesaron ser cristianos apartados, caídos, olvidados, dejados de lado o simplemente desorientados. Ninguno de ellos trabaja por un programa de gobierno basado en la Biblia, todo lo contrario, muchos apoyaban las uniones gay y por conveniencia politiquera se acercaron a recibir a los cabecillas de aquella inesperada marcha.

Por último, declaró hace poco a la prensa Tomas Adrian, candidato gay por el partido derechista Voluntad Popular y que se hace llamar Tamara Adrian, que vista la marcha, el gobierno de izquierda se apresuró a sacar de sus listas a los candidatos gay que había propuesto, a pesar de que fue el mismo presidente de la república el que les prometió que irían en sus planchas. Y todos estos efectos se lograron con una sola marcha. Imaginémonos las grandes marchas que vendrán, de 500.000 cristianos solo en Caracas, dando a conocer el peso y la voluntad de Cristo y su iglesia en esta ciudad.

Que cerca están los días en que el Pueblo de Dios recuperará el respeto que le tuvo Constantino, cuando al darse cuenta de que eran mayoría en el imperio, decidió congraciarse con ellos nombrándolos religión oficial. No aspiramos congraciarnos con el sistema babilónico actual, pero QUE NO LES QUEDE LUGAR A DUDAS, NOS PREPARAMOS PARA GOBERNAR.