• 17 Mayo 2015
  • PRENSA NUVIPA

Nacido en Kibawe el 17 de diciembre de 1978, El filipino Manny “Pac-man” Pacquiao es uno de los boxeadores más destacados y mejor pagado de los tiempos modernos, además de ser también un político bien valorado desde 2010, que fue elegido como diputado, y los últimos tres años ha sido bien conocido por abandonar una vida “desordenada” como él mismo la califica para ser hoy un servidor de Jesucristo y predicador del evangelio.

Cuando comenzó a boxear a mediados de los años ochenta en una pequeña villa portuaria filipina, Manny Pacquiao sólo quería ganar dinero para alimentar a su familia. Quienes cuentan de sus inicios dicen que de niño fue vendedor ambulante de empanadas en Manila y que antes que también se dedicaba a recoger botellas retornables de vino, lo que le hizo ganar su primer apodo. De haber ganado un par de dólares en su primera pelea a los 17 años hoy se ha convertido en el primer contribuyente del país y encarna la esperanza de escapar un día de la extrema pobreza en la que vive el 25% de la población de su país.

"La vida de Manny levanta la moral y los ánimos de cualquier filipino que lucha todos los días por salir de la adversidad. Su humildad y su fe son una inspiración para todos nosotros", declaró el día posterior a se pelea con Money Mayweather el vicepresidente filipino Jejomar Binay.
En una entrevista realizada por el diario británico “The Guardian”, el campeón del mundo de los pesos welter de la Organización Mundial de Boxeo se mostró como un ferviente cristiano, y un creyente practicante, imagen que vino a suplantar el libertinaje del pasado.
En sus primeros años de éxito, pac-man se desenfrenó y cometió muchos excesos de los cuales se muestra francamente arrepentido. “En este tiempo yo sabía que podía hacer lo que quería. Pero he cambiado cuando escuché la voz de Dios y puedo probar que verdaderamente era Dios. Vi dos ángeles blancos, altos, con grandes alas.
Entonces vi el paraíso. Dios me enseñó acerca de los tiempos finales. Todo esto me sucedió en los últimos tres años. Fue así que cambié mi vida”, comentó el boxeador a su entrevistador inglés.

Sólo basta echar un vistazo a las redes sociales para encontrar no sólo un buen número de entrevista en canales cristianos de los Estados Unidos, sino que además se pueden conseguir videos de Pacquiao predicando en alguna congregación y videos caseros donde el y su familia cantan alabanzas al sonido de la guitarra. Inclusive, antes de la pasada pelea del 2 de mayo puede encontrar fotos junto a Don Moen, un reconocido director de alabanzas norteamericano y hasta se filtró la foto de una mujer que oraba por él imponiéndole las manos a solo minutos del combate.
Ahora, este boxeador exitoso no solo comparte su carrera deportiva con la predicación del evangelio sino que además desde el año 2010, es diputado al congreso de su país. Una vez conocido el evangelio dice comprender que un cristiano no se reconoce por sus palabras sino por sus frutos, cosa que parece esforzarse por hacer.
Con un alto nivel de popularidad, el también diputado ha atendido inclusive con sus propios recursos las necesidades de la población que representa cuando el gobierno por las razones que fueren no las atiende. Esto según sus detractores es un acto de clientelismo, pero para sus seguidores que son una amplia mayoría, es un acto altruista y desinteresado del hombre más rico de la nación, que lo hace merecedor de la presidencia de la nación.

Pacquiao ha sido acusado recientemente de estar ausente frecuentemente de las sesiones del congreso por sus diferentes ocupaciones y entrenamientos, pero muchos simpatizantes, incluido el diputado Ben Evardone, un ex gobernador provincial y miembro de Partido Liberal de gobierno, justifican las ausencias de Pacquiao y dicen que "estar en el Congreso haciendo bulla" no es imprescindible para servir al público.

"Lo importante es que haga cosas", señaló Evardone, aludiendo a la cantidad de escuelas, canales de irrigación y carreteras que se espera se construyan en la provincia con la ayuda del diputado Pacquiao. "El hecho de que le traiga gloria al país, unifique a la gente, ponga a nuestro país en el mapa... todo eso compensa las falencias" que pueda tener.
Amado Mendoza, experto en ciencias políticas, dice que "su defensa de los pobres es mucho más auténtica" que la de otros políticos y que "si no fuese inteligente, no había sido campeón ocho veces".
Hoy dicen muchos de los filipinos que la derrota ante Floyd Mayweather sigue siendo una victoria para la nación, y un orgullo para este pueblo en depresión, y sus simpatizantes aseguran que aún su victoria económica es un éxito para aquel que de su bolsillo constantemente invierte en el pueblo que representa.