Lecciones de Discipulado Político

Discipulado Político
  • 16 Julio 2015
  • Por: Prensa NUVIPA
  • Lección 8

¿A que nos enfrentamos?
El gobierno puede tener muchas aplicaciones, pues existe en muchos campos. En este caso, consideraremos como gobierno a las instituciones políticas que gobiernan sobre un territorio y que administran la justicia civil en diversos niveles.
Aunque es un campo muy amplio que se extiende largo y ancho, la cima del monte está ocupada por un puñado relativamente pequeño de personas.

En Deuteronomio 7 se nombra a una nación enemiga que Israel debía enfrentar como parte del proceso de posesión de la tierra que les había sido prometida; estos son los gergeseos, cuyo nombre significa “Los que viven en suelo arcilloso” y representan la motivación correspondiente de deseos y ambiciones de la carne.
En esencia, representa corrupción engendrada por la “vanagloria de la vida” (1ª Juan 2:16). La definición de corrupción es: “falta de integridad, virtud o moralidad”, y eso es lo que rige actualmente en la política y el gobierno.

Todos los gobiernos sufren de corrupción, lo cual es un autosabotaje que garantiza su colapso final. El único gobierno en el cual nunca habrá corrupción es en el del Reino de Dios. Aquí en la tierra, hasta el regreso de Jesús, siempre habrá un gobierno imperfecto, pero, a pesar de ello, podemos (y debemos) insistir en ideales y principios altos, y en gran carácter individual.
Necesitamos personas que puedan manifestar una forma de gobierno que sea de bendición para el país. Por ello, cualquier intento de establecer una teocracia física anticipada está errado. La única manera de que un gobierno funcionará de facto como una teocracia antes de tiempo, sería que los individuos en el poder se dejaran usar como marionetas de Dios.
Por lo cual, hasta que Cristo regrese, la meta es imponer los principios eternos sobre cualquier maquinaria política existente.


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